Para el 31.
Han pasado tantas cosas, hay días que estoy bien, otros no tanto, y en definitiva muchos fingidos llenos de tranquilidad.
Se acerca el 31, estoy ansioso, es mi día, algo pasara, la esperanza, lo único que me guardado para mi, esa que no se destruye, y que muchas veces te mata, por pensar cosas que ya no pasaran.
Me digne en aceptar lo que los hombres destinaron, a su incompetencia para descubrir la eternidad, la disfrazaron de soledad, pero han pensado para que quieren la eternidad, ¿Qué significa ser eternos?, con qué derecho los hombres buscan el afán de transcender en la eternidad.
Pobres de ellos los que han de ser inmortales llenos de glorias, y vacios de soledad.
Ya planteo mi síntoma y lo hago discurso, me dicen que voy avanzado, que todo va estar bien que nada pasara, que lo busco es atención y nada más.
Que me pongan atención, que se interesen por mí, y en mi afán hago cosas para llamar la atención. Como esto…
Hace tiempo que no se qué ha pasado, que no me reconozco, tuve miedo, no les miento, para que ocultar lo que me ha pasado.
Entonces en mi finalidad de saber lo que me había pasado antes que el sol cubriera mi paraíso hecho de libros, leía, un libro disfrazado de noticias, espectáculos y amor.
Me llenaba de miedo todos los días, saber que había sido de mí, que el libro dijera, quien soy, porque mi reflejo sigue estando así, porque no soy jeliz.
Y cada mañana lo primero que hacía era ver dicho libro y cuando llegaba a la parte del amor, el libro estaba arrancado.
Estaba tan triste.
No sabía qué hacer, que persona tan inhumana tendría la maldad de arrancar, lo único que he considerado como real el amor.
Lo investigue, era alto, de pelo ondulado, todos los días antes de que llegara tomaba el libro, y en el apartado de amor, con toda la fortaleza lo arrancaba, lo doblaba y lo guardaba en su chamarra, con tal descaro que nadie alrededor lo detenía
Otros días yo me levantaba más temprano tomaba el libro, pero no me atrevía abrir dicho apartado de amor, y cuando la decisión me había llegado, el llegaba y me lo pedía, nunca he negado nada, tal vez ese fue mi error.
Hacia lo mismo, veía el apartado, lo arrancaba, y después de dicho genocidio, me lo regresaba, yo lo veía faltaba el amor.
Así pasaron varios días, sucedía la misma ecuación.
Así que lo comente con las personas que me hacían el favor de mencionarme, no me creían, les decía me están robando el amor, ayúdenme.
Nadie decidió hacer, nada, a nadie le interesaba saber del amor.
Ayer decidí enfrentarlo, claro a mi manera, hice lo que los cobardes como yo, lo harían.
Escribí una nota en el libro.
“señor, disculpe la molestia, pero por favor no arranque el apartado del amor, lo necesito, solo un momento, si no fuera mucha molestia, lo que pasa es que se me fue, lo extraño, ahora puedo decir que tuve culpa, pero como quisiera que regresara, esa es la verdad extraño mi amor”.
Que le voy hacer, así es esto. Extraño mi amor, pienso en mi amor, me lleno de celos, y de tristeza, lo hago discurso eso me ha ayudado.
Pero lo sigo extrañando, la verdad ya no se qué hacer.
El señor el inhumano que arrancaba todos los días el apartado de del amor.
Hoy decidió esperarme, se sentó junto a mí.
“sabes porque siempre he arrancado el apartado de amor del libro, porque nunca te he dejado que lo veas, tienes alguna idea de por qué ninguno de los que están en el paraíso de libros, me han detenido, sabes por qué?”
Yo tontamente le respondí: porque no quieres que yo vea quien soy, que donde esta mi amor, que estoy tan triste, tan falta de su amor, que no se qué hacer, le invente tantas historias, para que se diera cuenta, de una sola cosa, que extraño mi amor, que no se qué hacer.
El giro la mirada, y solo respondió, yo he visto tu apartado de amor, no hay nada, está en blanco, y para no acabar de destruirte me levanto todos los días, arranco ese apartado, para que no lo veas, para no sepas que hacer, adonde acudir, que te vuelvas loco, y esta vez no sea por amor, sino por falta de él.
No supe que decir, el señor se paro y cuando se disponía a salir del paraíso de libros, vi, como el apartado si tenía escrito algo. No logre distinguir, les mentiría si hago conjeturas.
Lo real, es que la extraño, que me muero de esperanza, de esa que me matara, y que tal vez nunca llegara, pero mi único consuelo, es que fui amado y que ame, a mi triste manera de amar.
Para mi 31, ya no espero que pase algo extraordinario, de hecho que ni siquiera que pase algo.
Ya está pasando, no se a donde ira, pero va. Ahí el misterio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario