Génesis
Como he de soportar tu ausencia, plagada de tanta nostalgia, de tanto recuerdo, de tanta energía, que he de dirigir o desembocar hacia algún lugar.
El imaginar, puede ayudar, hasta el punto que la misma imaginación me lleve a tu perdida, por lo tanto se descarta de inmediato.
El recuerdo, que es tan mentiroso, como uno mismo, que hemos de desfigurar, como nuestro deseo a la vida. En el cual solo propiciaremos una transformación de lo ya planteado y por si sola hemos de llevar al olvido. Por lo tanto se descartara.
Nos plantearemos entonces la idea, infectada de muchas incertidumbres, del soñar, y propiciaremos el rose con lo inconsciente, al extremo de no saber realmente si el soñar nos acerca, nos aleja, nos enamora, nos enoja o nos lleva a ti.
La idea en principio parece por si sola una locura, como el soñar nos acerca y nos limita la ausencia.
Si el soñar se convierte en el punto más extremo, o por si solo la franja o la frontera del inconsciente y nos limitara la ausencia, como es posible dar resultados óptimos, si en términos prácticos no conocemos la connotación que hemos de adquirir al soñar, ante la ausencia. Ante tu ausencia.
Pero para salvaguardar la idea del soñar y sostener la técnica del soñar, mencionaremos que por sí solo el efecto de soñar ante tu ausencia, nos limita y nos desarrolla que la misma ausencia crea, el vínculo perfecto, entre el soñante y la ausente.
El vínculo entonces parece una manifestación de la perfección y la eliminación de la ausencia, procreada ya sea por la distancia o el rol y función del aparato psíquico.
Pero es preciso advertir que el inconsciente es real y como real es imposible, por lo tanto resolver los dilemas de la ausencia por medio del soñar, son diversos como el infinito y no garantizan la satisfacción, que al despertar no tengamos ese sabor en los labios que solo genera la ausencia de tu amor.
Discúlpenme, por si he errado en todo.
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