Psicoanálisis
Se vive, se cree o se recuerda…
Tenía esa duda todo el tiempo, no sabía a quién preguntar, a donde acudir, para saber la respuesta a ese cuestionamiento.
No entendía, posiblemente nunca logre entenderlo, no angustia eso, tal vez la angustia es: que existan más palabras para incluir al psicoanálisis, que simplemente se vive, se cree o se recuerda.
Al final me rendí.
Decidí explicarlo lo más claro posible.
Entras, si consideras necesario te puedes sentar, permanecer de pie, recostarte si crees oportuno.
En dicho lugar solo hay espejos, un escritorio, muchísimos libros, los cuales he olvidado sus títulos para dejarlos descansar en paz.
Posiblemente existan juguetes, caleidoscopios, una silla, y el menos probable, el diván, aclaramos puede ser sustituido por un sillón donde uno pueda soñar.
En el momento que hayas encontrado una postura cómoda, comienzas a ver como todas las palabras salen de tu boca, son tantas como el universo, y tan repetitivas como los días de lluvia.
Al cabo de un momento, las palabras ya te llegan hasta la cintura, no distingues, cuales son tuyas y cuales son del otro.
Algunas de letras están empapadas de lágrimas y unas más grandes de sonrisas, cuando menos te des cuenta las palabras ya han sobrepasado el límite de tu cuello y tu boca.
Hasta que el otro, te dice una pequeña frase o comentario, yo siempre he pensado que el único que habla es uno, que estas solo en ese cuarto lleno de palabras.
Al transcurso de los días, te das cuenta que el nivel de las palabras han bajado y se han impregnado en las paredes.
Acomodadas de tal manera que las puedes ubicar sin abrir los ojos.
Sabes donde esta cada frase, palabra y letra.
El tiempo ha dejado de importar, de tal manera que no sabes, que día es hoy.
En este momento te das cuenta que ya no existe el diván, el escritorio, los libros que decidí olvidar, el caleidoscopio, el sillón, los espejos, ya no hay nada.
Es preciso mencionar que en este punto solo están, paredes blancas impregnadas de letras por todos lados y uno sentado en el piso.
En mi caso solo estoy sentado, observando la pared que dedique a ti.
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