Amor
En los momentos donde el silencio me invade por completo, donde ya no hay lugar para el lenguaje, me dije: ¿porque el de mi mirada triste?, mi terror ante el espejo.
¿Dónde está el amor?
En mis sueños, se preguntaban lo mismo Sócrates, Platón, Pitágoras y francisco Rodríguez Ortiz que murió de amor en el año 1987.
En mis sueños era un banquete, dicho apócrifamente, era Grecia, siglo cuarto antes de cristo. Al instante me di cuenta que yo no pertenencia allí, no tenía argumentos, en términos prácticos no estaba al nivel de filosofía de ellos.
A mí me gustan los domingos de mercados, los sopes, las quesadillas con salsa verde, pozole y sobretodo las gorditas.
Me gusta el olor que ofrece las verduras frescas, la comida que me llena de tanta armonía. Yo era más de este mundo, pero en realidad si tenía argumentos para hablar de amor, para enfrentarme a la filosofía.
¿Cómo hablar de amor? ¿Por dónde empezar?
Puede ser… el amor es como un gordita… no, sería muy despectivo y estaría bromeando.
Puede ser. Mi nombre es… pero ¿Por qué tengo que mencionar mi nombre? ¿Qué relevancia puede tener en el amor?
Pueden ver, es difícil solo el comienzo del discurso del amor.
Tomare fuerzas… dejare sacar un poco de mi alma mediante el suspiro y comenzare.
“No sé si en algún momento podremos tocar las estrellas con los dedos, tal vez eso sea más fácil que no haber sentido por algún instante que conocemos plenamente lo que es el amor”
Hablare de la única forma que puedo hablar y decir del amor. Hablare de mis recuerdos.
Siempre tuve la sensación que conocía plenamente lo que es el amor, a que considerar que eso fue cuando conocí a las mujeres.
Pero al transcurso del tiempo, esa idea ha desaparecido o se me ha escapado como arena entre los dedos, si bien, las mujeres son el universo entero, cubierto de un olor a vida, y nuestra tecnología no ha llegado más allá que observar nuestro diminuto sistema solar, ¿Cómo es posible que yo logre descifrar que son las mujeres? Si en principio son el universo entero.
Entonces regrese a mis recuerdos, cuando los dioses convivieron con los hombres hasta el día que dejamos de creer en ellos, y ya no pudieron a travesar el cielo para vernos. Pusimos un muro difícil de caer. Habíamos dejamos de soñar.
En el tiempo donde convivimos con dioses, crearon al universo, crearon a la mujer, un ejemplo digno a mi poco entender de la forma y el ser de la mujer es:
“la pintura de Joaquín, es una obra donde describe a unos hombres de la antigüedad observando su reflejo en un lago, la mirada de esos hombres es impactante, solo tal vez, eso sea unas miradas de jelicidad”.
Pero ¿Qué relación con la mujer?
“los hombres en su afán de conquistar al mundo, se fueron convirtiendo es simples espejos y los espejos en el orden más estricto de realidad, solo tienen la cualidad de reflejar”.
Entonces ¿Qué sucede cuando llegan a estar de frente un hombre y una mujer? La mujer como agua cristalina y transparente llena de una profundidad, que hasta el mismísimo dios se negó a averiguar, pero nunca a dejar de amar.
Por lo tanto nosotros cuando estemos frente a una mujer, reflejaremos nuestro aspecto, nuestra realidad como individuos, como seres hechos barro.
Y ellas con una gracia moverán su agua cristalina y nos demostraran un reflejo, nos llenaran de cualidades, de tristezas, de angustia, de una inmensa soledad, que no sabíamos que existía, hasta que las conocimos y no dudamos ver a través de su reflejo.
En este punto aún no sé qué es el amor.
Pero si se, que junto a ella puedo ser mejor…
En mi caso mal entendí el amor, pero díganme, nadie nos ha enseñado amar, por ende tendemos a no saber qué hacer, cuando esta.
Si somos ordenados y explicamos lo más claro posible el amor, concluiremos en el enamoramiento, ¿Qué es el enamoramiento?
“idealizaciones de una falta, para lograr nuestra completud… fantasmas, seres llenos de armonía que suenan en nuestra misma latitud”
No sé, pero en solo 15 horas de un dialogo interminable conmigo mismo con lágrimas de mar y suspiros de soledad, descubrí, que estaba enamorado, que yo, solo yo, estaba enamorado, que estoy enamorado. Ahí descubrí mi paz, lo demás como el futuro que se lo lleve el viento.
Ya no necesite más recordar a mis muertos…
Como pueden ver, no sé nada del amor, solo de mis recuerdos, que son mi presente.
Al final, si mi comentario puede ayudar, no hay nada más grandioso, que saber que en alguna etapa de tu vida, supiste que encontraste el amor, aunque en este instante, no sepas como explicarlo.
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