viernes, 25 de marzo de 2011

La cocina y oración

La cocina y oración

Cuando me pierdo en cielo y puedo recorrer las estrellas tan solo con deslizar mi dedo, pongo mis manos en forma de telescopio y enfoco para verlas con claridad, muevo mis manos para alejarlas y si quiero las cambio, las elimino y formo figuritas que me recuerdan a ti.

Y cuando decido abrir los ojos, la armonía, los compases, los tiempos, las escalas, los ritmos y las letras me regresan a ti.

Por lo tanto decido partir al centro del universo, sin un pico y sin una pala, pero con ganas, con muchas ganas, investigo bien, ¿Cómo llegar al centro del universo?

Estuve días enteros navegando sin rumbo, sin una respuesta, ¿Cómo llegar al centro del universo? Pues bien en una derrota anticipada, me dispuse acudir al centro de la cuidad, pensaba tal vez eso sea lo más cercano que este en el centro de algo.

Ya en centro de la plaza principal, gire para ver si encontraba algo que me ayudara a llegar al centro del universo.

Gire despacio ya que soy propenso al mareo y no quería sufrir la inevitable dolencia del amor.

Cuando me di cuenta que por generación espontánea había llegado al centro del universo, estaba a lo que muchos le llaman feria del libro, yo descubrí que era el centro del universo, allí acuden los muertos, los filósofos, los poetas, los científicos, los cantantes, los soñadores y los perdidos de amor.

Una vez allí, la recorrí con cuidado, no quería perderme nada, revisaba todo absolutamente todo, con tanta delicadeza que a los demás les causaba curiosidad, me miraban, pudieron pensar es poeta, es soñador, se le ha perdido el amor.

Cuando estaba por terminar el recorrido, me di cuenta que la cocina y la oración estaban por proclamar su discursó, no podía perdérmelo, llegue de forma inmediata, me senté, los escuche con detenimiento, veía como todos los ingredientes se integraban ante nuestra presencia para formar deliciosos platillos.

Entonces y sin darme cuenta te había olvidado, pero en el centro del universo esta todo y sin darme cuenta los sabores de tu olor ya penetraban mi cuerpo, los conozco de memoria, puedo saber que estas aquí sin abrir mis ojos, tu olor me endulza, me llena de condimento de un sabor agridulce.
Entonces supe, se ira tu cuerpo, pero tu olor no y jamás tu sonrisa.


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