sábado, 16 de abril de 2011

Amor, Amor

Amor, Amor

Ya ha de ser la cuarta vez que espero, para saber que no vendrás o saber que vendrás para nunca más esperar.

Entro en la categoría de enamorado funcional, puedo trabajar, platicar, llevar a los niños a la escuela, hacer de comer, tirar la basura eso y muchas cosas más pero siempre pensando en ti con fe monosilábica.

Mi funcionalidad es desapercibida por la sociedad, me mantiene a salvo de las preguntas que me recuerdan a ti, que llevan a ti, que me hacen estar contigo.

En el día menos pensado los enamorados funcionales nos encontramos cara a cara, a mí me sucedió.

Los miércoles me agradan por que el transporte público esta medio vacío, las personas se ponen a destiempo por lo tanto hay asientos para disfrutar, tome el de la ventanilla, me gusta ver un mundo que puedo descubrir, tengo los atardeceres, los enamorados de escuela, de alamedas, los amantes de trabajo, el mercado que suspira los últimos rayos de sol.

Y te conocí.

Enamorada funcional, ropa casual, perfume con olor a frutas, pelo impecable, una enamorada total, que suspiraba y destilaba amor.

Se sentó justamente delante de mí, los minutos transcurrían en completo silencio, en ese transporte ya había dos enamorados funcionales era justo el silencio.

Le quise hablar, decirle: “hola, veo tus ojos y se quién eres, no te preocupes ya hemos descubierto el amor”

Pero no pude, el silencio me invadió pero si pude ver tus ojos y no saber quién eres si no saber quién soy.

Al final tuve que bajar. Cuando el transporte se alejaba, me sonreíste y me dijiste adiós.

Los dos sabíamos que nos volveríamos a encontrar, por lo tanto la espera continuará.

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