Si tuviera la eternidad no daría mi vida, mis sueños y mis fuerzas por tu amor…
La eternidad siempre nos ha causado una gran admiración, un deseo infinito por alcanzarla, tenemos una vida mortal tratando de alcanzar la gloria, destinada para unos pocos que han de prevalecer en la memoria de los que nos sobrevivan, nosotros los otros seremos consumidos por el tiempo, por la tierra y el fuego.
La historia nos reafirma que la eternidad nos ha acompañado desde tiempos de adán, que la rechazamos por ir en busca de nuestro amor, de nuestra felicidad.
Por tal motivo la eternidad es un tema perdido, donde no existe más remedio que ser mortales para saber que vamos a morir.
Entonces lo que he escrito no ha de ser eterno, entonces son letras perdidas…
¿La mortalidad que ofrece?
Si dejamos de ser eternos por ir en busca del amor, la mortalidad trajo consigo la maldad.
Muy temprano y sin ganas de vivir, escuche que hablan de maldad, plagada de gritos interminables de odio, rencor y muerte hacia al prójimo.
Como mis escasas ganas de vivir que me limitaban a seguir en cama, hasta que algo causara en mi un asombro para descubrí un mundo con sus distintas y muy variadas realidades.
Por lo que permanecí durante todo el discurso de maldad.
Si bien los humanos somos los únicos seres que tenemos maldad como una enfermedad de nacimiento, que nos ha de mantener en alerta constante y nos habrá de desear lo indeseable.
La pregunta evidente seria el ¿Por qué?
Los seres humanos nos caracterizamos por ser los únicos que sabemos que habremos de morir, que si no logramos algo en la vida, el olvido nos consumirá y llegaremos al punto de pensar que jamás hemos existido.
Esa preocupación por la muerte, nos hace cometer cualquier tipo de acciones, para satisfacer nuestras necesidades físicas y psicológicas. Jugamos contra reloj y si no nos esforzamos el olvido ira tras nosotros y eso nos aterroriza.
Si fuéramos otro animal tendremos la sabiduría de saber que somos eternos, que no conoceríamos la muerte, solo sueños, el dormir y el despertar hasta el final de los tiempos.
Pero soy humano y conozco que moriré, ahí la preocupación por amarte, por quererte ahí mi angustia del tiempo y del espacio.
Entonces
Si tuviera la eternidad no daría mi vida, mis sueños y mis fuerzas por tu amor…
Sería una eternidad aburrida no tendría nada por que luchar, prefiero mi mortalidad…
No hay comentarios:
Publicar un comentario