sábado, 7 de mayo de 2011

Martha la Imaginante

Martha la Imaginante


Siempre las primeras letras condenan la historia…






Te quiero Martha… Que puedes llamarte como quieras, que puedes ser quien tú quieras…






Recordando mis ayeres, reviví el sentimiento de aquella cuidad condenada por el mundo a ser el centro de cualquier lugar y olvidada por la ideología de un pueblo.

Fue en esa ciudad que encontré a Martha, a partir de ese momento tengo una vida loca, no distingo la realidad de los sueños, veo salir mariposas de los motores de las motocicletas, veo gigantes, dinosaurios convertidos en pájaros, atardeceres pintados a mano, noches que comienzan a 11:33 pm y terminan a la 1:42 am.

El día que me vi por vez primera a Martha fue en miércoles o en viernes bueno el día no importa, Pero recuerdo claramente que lo primero que vi fueron sus ojos y allí me perdí.

Conocí a Martha la de pantalón de mezclilla, camisa verde, pelo suelto y tenis del número 3.

Estaba esperando el autobús que la llevaría rumbo a mi cuidad soñada, entonces fue allí que me di cuenta, que ella era una Imaginante.

Pedimos la parada pero al cabo de un instante nos dimos cuenta que no había suficiente espacio para ella, para mí y todos sus recuerdos.

Ella es la única, que puede atar sus recuerdos con un cordoncito azul cielo, los lleva para todos lados entonces es de imaginar que para viajar ella necesita mucho espacio, nos lleva a todos allí, existen momentos donde vamos muy apretados en el transporte.

Cuando en definitiva no hay espacio, ella prefiere caminar, los lleva a la alameda para que los niños observen sus recuerdos disfrazados de globos de muchísimos colores.

Cuando uno se le llega a ir, se pone triste y todos los recuerdos le cuentan chistes, aventuras, vidas paralelas, para que sonría.

Así pasaron muchos días, tantos como el infinito mismo, hasta que decidí hablarle, era más inteligente que bella, eso me cautivo, ya no puedo más, necesito verla, saber de ella, que es lo que piensa, necesito vivir de ella, con ella, sin ella, pero siempre en la terminología de ella.

No paso mucho tiempo para decirle: “sabes, si entre cierras los ojos sabes si eres un Imaginante”

Tu Martha eres una Imaginante.

Ella se sorprendió y me dijo ¿Por qué dices eso?

Como puedes explicarle a una Imaginante que es un Imaginante.

Solo conteste, porque en la noche no pude dormir por pensar en ti, en tus recuerdos atados con cordoncitos azul cielo.

Nunca he sido bueno para responder, me pongo nervioso y suelo contestar cosas que no tienen nada que ver con el tema.

Tal vez es momento de dejar la historia así.

Aun a mi edad sigo entre cerrando los ojos para ver si existe otra persona que lleve todos sus recuerdos a todas partes con un cordoncito azul cielo…

 

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