jueves, 28 de julio de 2011

Cuestión de Honor

Cuestión de Honor

La justicia siempre ha implicado el despojarse de sí  y convertirse en verdugo y juez de uno mismo.

Por tal motivo exhibo mi cobardía.

Muy temprano por la mañana acudía a mis labores con devoción de gente muerta, la esperanza ha desaparecido, la alegría de los ojos, el asombro.

No tenia mayores expectativas de aquel día, que no puse atención a lo que me aconteció.

Cerca de la parada del transporte, estaba un héroe, que dio su vida por nosotros y no nada más nosotros si no también a la de otros países donde la globalización llegue.

Héroe de mil batallas, con su verde militar, con armas de destrucción masiva, con mirada láser, con una bondad y una justicia indestructibles.

Amigo imaginario y real de muchos niños a veces de uno que otro adulto que no ha olvidado lo que es sonreír, alguien o algo le había pasado a aquel héroe, estaba destrozado, pude distinguir su arma, un hombro y su cara.

¿Por qué no me detuve?, ¿por qué no lo ayude?, preferí ir a una vida que no me gusta, pero sigo por instrucción de los demás.

Que cobarde soy, lo vi destrozado y no hice nada.

Cuando me senté en la parada, observe que había una moneda lo suficiente buena para hacer el esfuerzo de acudir por ella.

Con ella podía cubrir mi transporte y uno que otro deseo.

Cuando la decisión me abordo, vi al héroe destrozado, ya no ejecute ningún otro movimiento.

Mis acciones no ameritaban el premio de una moneda, de tener buena suerte.

Al cabo de un rato mi transporte llego, deje morir a una figura de acción, al juguete convertido en héroe y me reusé a la suerte.

Mi cobardía salió triunfadora ante el destino, ella… Yo no.

No hay comentarios: