Con la bella indiferencia que destina a un héroe, manifestarse de forma anónima, estar en la escena de gloria y no ser parte de ella, no ser parte del recuerdo.
Invocamos a Perseo, destinado a cargar su medusa Gorgona, un destino no elegido, pero aceptado.
Perseo que conquisto su medusa y no oculto su descendencia de dios y olvido, ¿Qué nos hace héroes?
Esta pregunta por si sola ya manifiesta una respuesta no concebida, no hecha, que declara solo el error del hombre por ser héroe.
Como el presente ejercicio, hacer héroes a los que no decidieron serlo y mucho menos aceptarlo.
¿Por qué el hombre decide salvar al grillo de su inevitablemente muerte?
Muy temprano cuando el sol se confunde, se entrelaza con el alba y con el dulce olor de roció.
Un hombre se prepara para dar vida a su campo, llenarlo de agua y de atención, cuando se acerca a la pileta de agua, ve un pequeño grillo luchando por sobrevivir a la densidad del agua.
Solo dios sabe ¿Cuánto tiempo paso?
El hombre pudo simplemente empezar con su noble labor de agricultor y dejar morir al pequeño grillo. ¿Pero no pudo? Se toma un instante para salvarlo, dejarlo un momento para que los primeros rayos del sol, lo bañen de vida, para proceder a dejarlo en libertad.
Sin que ninguno de los dos se diga gracias.
Al parecer la anterior escena solo demuestra los héroes que hay, que tendrán una medusa como destino, pero que sabrán aceptar.
Como esta historia contada por ella, aceptada por ella y resignada por ella a tener esta vida, no la que desea si no esta vida. No otra, sino esta vida.
A ser un héroe de aquellos que la indiferencia y la neutralidad desean y solo el olvido gratificará…
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