1924
Martin se preparaba para enfrentar a su realidad, había escrito una carta
Interminable donde en teoría era la mejor versión del él.
Martin se dispuso a dejar la carta a la oficina de correos
Claro está.
En el trayecto se encontró con su destinataria
El amor en persona, disfrazado de zahir.
Estuvo a instantes de entregársela personalmente.
Intercambio unas cuantas palabras
El hola
El bien
Palabras que siempre han de describir lo que realmente nunca pasa.
Al momento de llegar a la oficina de correos
No recordaba la dirección, el destinatario
Él se decía:
Como es posible de tal aberración
Pensó
Y pensó
Con mucha de creatividad disfrazada de mucha ignorancia
Escribió una dirección.
La escribió dos veces para que no supiera que no pudo mandar una carta y que correos no tuviera de otra que mandarla a una dirección inexistente.
El detalle es que hoy me llego esa carta.
Se llamaba Martín y me ha confesado el amor por Sofía…
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