Cuando mides el tiempo, en estar con ella y sin ella. Y cuando no está ¿Qué puedes hacer?
En mi caso, te levantas temprano, desayunas, preparas tus cosas para viajar, unos utilizan aditamentos los cuales para mí son desconocidos, la linterna, la casa de campaña, herramientas para sobrevivir al viajar, cuchillo, ropa adecuada, el sombrero, la crema para la piel, la brújula y el reloj.
Yo solo me preparo con mis tennis, el mismo pantalón de mezclilla de ayer, una chamarra del montón de ropa de mí cuarto, una mochila que nunca se ha lavado, un caleidoscopio morado, un chocolate, un botellita de agua y todo mi amor.
El modo de viajar no interesa, tal vez por que utilizo, una bicicleta oxidada y maltratada por el tiempo y para excluir mi bicicleta puedo decir que donde este y con quien este, mi estado de enamoramiento seguirá siendo mismo, entonces el contexto no importa.
Otro punto importante es el destino, a donde iré con todos mis aditamentos, pues bien
Cuando salga de mi casa, sacare mi caleidoscopio, lo dirijo siempre al sur, en donde la primavera siempre estará, miro a través del lente, si tengo suerte, veré otros mundos, si en ese día, la fortuna no me sonríe, solo veré el horizonte infinito.
Se subiré en mi bicicleta, y andaré, cuando crea necesario, me parare, me sentare en donde pueda, sacare mi botellita de agua, descansare el tiempo necesario, la soledad siempre ha tenido tintes de libertad soñada.
Por lo tanto el tiempo no importara, seguiré en mi viaje, hasta cuando vea que el sol está a punto de extinguirse, entonces en ese momento habré llegado al destino deseado.
Me sentare, observare al sol, hasta su desaparición, sacare mi caleidoscopio, será momento de ver el cielo plagado de estrellas, cuando logre identificar, a cual le pertenece a mi amor, sacare mi chocolate, en ese momento empezare a platicar con ella.
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