Es una tristeza despertar así…
Despertar sin ganas de vivir,
cuando solo a unos cuantos kilómetros de mi pueblo, existen niños queriendo
vivir, conocer un mundo, sonreír por el cielo tan azul y color amarillo del
sol, por las hormigas en fila y los pájaros al sur.
Conocer aunque sean poquito lo que
ser feliz, y no morir de hambre, de sed, de la terrible tiranía del poder.
Es un verdadero desperdicio tirar lágrimas
por la mañana, cuando no tienen a donde ir. Cuando saben que están destinadas
al olvido de los poemas épicos, de un artículo en el periódico, de ser la
noticia en el programa matutino.
De despertar y llorar.
Pero que puedo hacer si así me
siento.
Estoy cansado de mí, de la sombra
que proyecto y del recuerdo que dejo.
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